MIDAP en Revista Ya: El desgaste emocional de la generación Z

Publicado en Revista Ya el martes 30 de diciembre de 2025. En Chile, los indicadores de ansiedad, depresión y malestar emocional se mantienen al alza, especialmente entre las mujeres. Expertos advierten que la hiperconectividad, la comparación constante en redes sociales y las presiones académicas y laborales están moldeando una generación más abierta a pedir ayuda, pero también más vulnerable a la fatiga emocional. Para Anahí Gallardo, trabajadora social de 25 años, el desgaste no llegó de golpe, sino en pequeñas señales: dolores de cabeza frecuentes, dificultad para concentrarse y una respiración entrecortada que ante un momento de estrés, lo acompañaba un dolor en el pecho. Lo notó durante su práctica profesional, pero fue recién en el mundo laboral en que esas señales se hicieron imposibles de ignorar. Esta joven de 25 años —trabajadora social titulada de la Universidad Alberto Hurtado— pide mantener su nombre en reserva. Trabaja directamente con familias y jóvenes en contextos de alta vulnerabilidad y teme que compartir su experiencia pueda interpretarse como una señal de fragilidad profesional. —No quiero que alguien piense que no puedo con mi trabajo —explica y recuerda que, apenas iniciando su primer año laboral, los episodios de ansiedad se hicieron frecuentes. Las redes sociales tampoco la ayudaban. Mientras ella terminaba turnos cargados emocionalmente, veía las historias de Instagram de personas que viajaban o celebraban logros. La situación se agudizó. Dormía mal, despertaba cansada. Pero no es la única. Dice que varias de sus amigas comentan síntomas parecidos: una sensación de estar sobrepasadas y dificultades para descansar aun en sus días libres. —Lo hablamos bastante entre nosotras. Somos más abiertas a reconocer lo que sentimos, pero no por eso es más fácil aceptar que quizás necesitas ayuda —dice la joven que hoy asiste a sesiones con una psicóloga para abordar su cuadro. Según cifras generales de la 11a Encuesta Nacional de Juventudes Injuv 2025, publicadas en diciembre de este año, 1 de cada 5 personas jóvenes ha recibido un diagnóstico en salud mental. Los más frecuentes: ansiedad (34%), depresión (27%) y estrés (17%). Una de las causas la explica Stefanella Costa, psicóloga e investigadora del Instituto Milenio para la Investigación en Depresión y Personalidad (Midap), quien apunta a las características de a quienes se denomina como generación Z, es decir, los nacidos entre 1997 y 2010: —Tienen mayor conciencia, pueden hacer lecturas más finas sobre qué es lo que les está ocurriendo, entonces pueden decir “esto que me pasa no es normal”. Por su parte, María Soledad Calvo, psiquiatra de Clínica Dávila, agrega una segunda variable: —El uso de la tecnología va transformando la conducta y la forma que tienen de convivir con el resto de la familia o de la población en general. Según la profesional, cuando esta dependencia se vuelve más intensa, los jóvenes empiezan a presentar una pérdida de control y consecuencias negativas como el estrés o alteraciones en la funcionalidad cotidiana del joven, además de trastornos mentales como los cuadros depresivos, el trastorno de ansiedad y las alteraciones del sueño. Una generación abierta y conectada Según cifras de una encuesta realizada por la agencia británica de investigación de mercados y análisis de datos YouGov —encargada por investigadores del University College London (UCL)—, dos tercios de los jóvenes consultados han enfrentado dificultades, con mayor incidencia en el grupo de 20 y 21 años, donde un 40% afirmó padecerlas en la actualidad y un 31% las tuvo en el pasado. Que los casos se concentren en estas edades refuerza la idea de una generación más expuesta, más conectada y también más consciente de su propio malestar. Así lo sostiene Ariela Rebolledo Cabrera, psicóloga de Clínica Bupa Santiago: —La generación Z se caracteriza por una mayor apertura y sensibilidad ante los temas de salud mental, por lo cual consultan más, hablan y comparten con pares sobre ello y buscan ayuda para el bienestar físico y mental, pudiendo esto explicar un presunto aumento de los índices. Por su parte, Jennifer Conejero, psicóloga infantojuvenil de Clínica Santa María, agrega: —Tienden a ser más expresivos con sus emociones, pero muchas veces tienen menor acogida por parte de los adultos, que están más acostumbrados a que hay que guardarse sobre todo las emociones negativas —explica la psicóloga. Agrega que muchas veces los jóvenes tienen problemas para establecer metas y que puede causar frustración cuando esperan procesos más placenteros. Asimismo, Rebolledo sostiene que las mujeres presentan mayores índices de ansiedad y depresión en contraste con los hombres, debido a desigualdades estructurales y sociales, donde además se manifiesta una tendencia a internalizar el malestar, lo que amplifica su impacto emocional. El informe realizado por la U.S. Surgeon General —la máxima autoridad en salud pública de Estados Unidos— en 2023 va más allá. Según el documento, el tipo de uso y el contenido al que están expuestos los jóvenes en redes sociales pueden representar un riesgo para su salud mental. Así, el reporte advierte que quienes pasan más de tres horas al día en estas plataformas duplican la probabilidad de experimentar problemas de salud mental, incluidos síntomas de depresión y ansiedad. Sin embargo, el mismo informe refiere que los adolescentes pasan en promedio 3,5 horas diarias en redes sociales. Además, un 46% de los jóvenes de entre 13 y 17 años declara que estas plataformas los hacen sentir peor respecto a su imagen corporal. —Nunca antes habíamos tenido tanta información y tanto acceso visual a otros seres, no solo los amigos con los que nos relacionábamos. Entonces tenemos, de alguna manera, un sistema nervioso sobresaturado. Eso afecta y aparece la autocrítica, aparece la comparación social con otros, con modelos que parecen más perfectos —explica Claudio Araya, docente de la Escuela de Psicología de la Universidad Adolfo Ibáñez y director del Magíster en Mindfulness Relacional y Compasión. Para la psicóloga Rebolledo hay una fatiga emocional: —En la generación Z puede haber indicios más altos en vista de diversas presiones internas y externas, con un sistema sociocultural y económico demandante y muchas veces confuso, con referencias digitales a la mano e

Ver más