Con la participación del investigador Peter Fonagy y los tres directores del instituto se celebró una década de trabajo de MIDAP

El jueves 6 de noviembre se realizó, en el Aula Magna Manuel José Irarrázaval de la Universidad Católica, el conversatorio “MIDAP: Una década de ciencia impactando la salud mental”, actividad que reunió a los exdirectores de MIDAP: Mariane Krause, Prorrectora de la Universidad Católica, psicóloga y doctora en Psicología, y Juan Pablo Jiménez, médico psiquiatra, doctor en Medicina y Profesor Emérito de la Universidad de Chile; junto a Peter Fonagy, Jefe de la División de Psicología y Ciencias del Lenguaje en el University College London (UCL), y el actual director de MIDAP, Alex Behn, psicólogo, doctor en Psicología Clínica.

La instancia además reunió a investigadores e investigadoras de MIDAP, estudiantes de pre y postgrado adscritos al Instituto, profesionales de la salud mental interesados en el quehacer de MIDAP, entre otros.

Behn fue el encargado de abrir la jornada: “Hoy tengo el rol de preguntar e interactuar con tres personas excepcionales y que han sido un aporte indiscutible y fundamental para la investigación básica y aplicada en salud mental a nivel nacional, regional y global. Este es  un momento muy especial porque hace 10 años, en esta misma sala y con las mismas personas, se inauguró  MIDAP, luego de haber sido el Núcleo Milenio “Intervención Psicológica y Cambio en Depresión”, liderado por Mariane”. 

“Ese año yo había llegado de Estados Unidos luego de hacer mi doctorado, y conocí a un grupo vibrante, con un espíritu de propósito y de posibilidades que se palpaba en el aire. Y ahora estamos 10 años después, con MIDAP entrando en una nueva fase. MIDAP ha tenido una década para crecer y madurar, y hoy estamos celebrando estos 10 años”, agregó, y luego introdujo una primera ronda de preguntas a cada uno de los invitados al panel. 

Sobre la pregunta de cuáles eran las expectativas y desafíos para Mariane Krause hace 10 años y cuál es su visión luego de una década de trabajo, señaló que: “Recuerdo que yo no era experta en depresión. Después de 15 años no puedo decir lo mismo, pero en ese entonces no era experta en depresión. A mí lo que me gustaba eran los procesos de cambio. Luego de esos tres años de trabajo en el Núcleo, habíamos aprendido suficientemente de la depresión. Seguíamos interesados en procesos de cambio, pero además se abrieron otras líneas de investigación. Comenzamos MIDAP con este modelo, un esquema multidimensional donde incorporamos la dimensión biológica, psicológica, social, etc., y esta mirada multidimensional nos llevó a la interdisciplina, naturalmente. Teníamos un poco de interdisciplina ya en el núcleo, pero en el instituto la maximizamos”. 

“Si yo miro en qué nos convertimos en el camino, es muy linda esa transición. Y algo personal, es que también para mí ha sido importante porque logré unir dos áreas o dos líneas de investigación que siempre estaban en paralelo: una línea es más social, social y comunitaria, y  otra línea de investigación en psicoterapia. Y en el Instituto Milenio se fueron uniendo”, señaló la investigadora. 

El destacado investigador Peter Fonagy también estuvo presente en el inauguración de MIDAP en 2015. Una década más tarde, recordó “haber sentido, viviendo en Inglaterra, que ustedes estaban en un viaje en el que estaban ya desde hacía un tiempo que les había mostrado, por ejemplo, que tener depresión era una experiencia social que se podía ver empeorada por una una reacción social anormal a ella. Sentí que realmente era muy positivo que el gobierno, en ese entonces, les diera un apoyo muy generoso para poder llevar a cabo esa misión de lidiar con el constructo social de la depresión. Me impresionó mucho lo serio que estaban tomándose todo esto, pero más bien estaba celoso porque ustedes tenían mucha gente joven, y también sofisticada, que querían trabajar con ustedes. Recuerdo haber pensado que me hubiera encantado haber tenido un instituto que atrajera a ese tipo de talento y que tuviera la misma ambición y entusiasmo que ustedes”. 

Juan Pablo Jiménez, por otro lado, compartió su experiencia como director entre 2019 y 2024, años de estallido social, pandemia y diversos procesos sociales que relevaron la importancia de la salud mental a nivel individual pero también social. 

“Mi primera responsabilidad fue dirigir la evaluación quinquenal. El veredicto del comité fue rotundo; conseguimos otros cinco años y se elogió la calidad de nuestro trabajo. Con la incorporación de Alex Ben como nuevo director de Investigación, comenzamos a planificar la siguiente etapa, manteniendo nuestra comprensión multidimensional y multifactorial de la depresión, especialmente con los vínculos con la personalidad. Nuestro principal objetivo para esa etapa fue llevar a cabo estudios confirmatorios para poner a prueba las hipótesis desarrolladas durante la primera etapa, refinando y validando así nuestro marco teórico, de manera de poder influir en las políticas públicas; eso ya lo teníamos en mente. Los cinco primeros años los habíamos dedicado a mapear la depresión en Chile. Nuestros hallazgos, junto con estudios longitudinales en los que colaboramos, revelaron datos preocupantes. La tasa de depresión en Chile supera, desde hace 20, 30 años, la media mundial en aproximadamente un 20%. Esta carga recae de manera desproporcionada en los grupos más vulnerables. Las mujeres que viven en la pobreza y que tienen una educación deficiente son las más afectadas. Además, muchos de los síntomas depresivos, descubrimos que no tienen su origen en la patología individual, sino que en el descontento social, lo que demuestra que la depresión a menudo refleja el contexto más amplio de desigualdad en la sociedad en la cual estamos tan inmersos que no la vemos”.

Revisa el conversatorio completo a continuación: