E-Mental Health: ¿cuándo, dónde, en qué y para quiénes?

//E-Mental Health: ¿cuándo, dónde, en qué y para quiénes?

Investigaciones de MIDAP en el tema están a un nivel por sobre el promedio mundial, y ya entregan valiosos datos.

Tres experiencias con uso de tecnología en atención de salud mental fueron analizadas en la tercera Reunión Ampliada de nuestro instituto, que se efectuó recientemente.

Se trata de estudios realizados en Chile por científicos de MIDAP, que ya han dado información “que permitiría decir que son intervenciones factibles y aceptadas por los pacientes”, según el Director de Investigación del instituto, Dr. Alex Behn.

Al encuentro fue invitada la asesora del Dpto. de Salud Mental del Ministerio de Salud, Natalia Dembowski, dado el interés de MIDAP en generar información no sólo de valor académico, sino que también pueda tener impacto en las políticas sanitarias del país.

El primero de los estudios presentados fue el ‘Programa colaborativo a distancia para mejorar el manejo de la depresión en Atención Primaria, que se aplicó entre 2010 y 2013 para enlazar la Clínica Psiquiátrica de la U. de Chile en Santiago con 15 hospitales rurales de Reloncaví, Coquimbo y Ñuble. Se instaló un centro de atención telefónica, con un algoritmo de decisiones que apoyaba a los médicos de provincias, y se llamaba a los pacientes para monitorizar el tratamiento con medicamentos -tanto la dosis como los efectos colaterales- y la asistencia a las citas con los médicos y a las terapias grupales e individuales.

“Al principio creíamos que esto no iba a resultar por la conectividad, pero las señoras estaban felices que las llamaran desde la Clínica Psiquiátrica Universitaria de la U. de Chile en Santiago una vez a la semana para preguntarles estas cosas que nadie les preguntaba. El contacto telefónico no fue ningún problema”, explicó la Investigadora Asociada de MIDAP, Dra. Graciela Rojas, quien lideró ese estudio.

Una de las conclusiones del trabajo fue que en los pacientes bajo esta intervención había mejor adherencia al tratamiento que en aquellos del grupo-control, y que la satisfacción de los usuarios era alta.

“El 80 por ciento estuvo Muy satisfecho con el call center, y el 17%, Satisfecho. Y con la persona del call center más del 90% estuvo Muy Contenta y 8% Contenta. Nosotros en ese momento no nos dimos cuenta de que era tan importante medir la satisfacción, de modo que esto se puede complejizar mucho más en las próximas intervenciones, poner el foco ahí más que en las variables más duras”, planteó la Dra. Rojas.

Tecnología y pacientes jóvenes

En la segunda presentación del encuentro la Investigadora Asociada, Dra. Vania Martínez, mostró una serie de experiencias con uso de plataformas computacionales y telefonía, también para apoyar a equipos de Atención Primaria y a los pacientes, en este caso, adolescentes con depresión.

Uno de los estudios, con 143 jóvenes de 13 a 19 años que se atendían en ocho consultorios y un hospital de La Araucanía, también mostró ‘satisfacción’ con el tratamiento recibido y buena respuesta al monitoreo por teléfono. Otra investigación, que comparó la terapia cognitivo-conductual ‘cara a cara’, con una que se complementaba con contenidos por computador, reveló que el componente tecnológico influía, pero sólo en el corto plazo.

“La idea es que nosotros podamos mejorar esta respuesta a mediano y largo plazo”, planteó la Dra. Martínez. “Acabo de enviar un proyecto que justamente va a mejorar esa intervención, que es una psicoterapia breve ‘cara a cara’ combinada con apoyo de tecnologías digitales para adolescentes con depresión en la Atención Primaria”.

La tercera experiencia chilena en e-Mental Health que se expuso fue el Programa ASCENSO (Apoyo, Seguimiento y Cuidado de Enfermedades a partir de Sistemas Operativos), una adaptación para Chile del sistema SUMMIT, desarrollado por científicos de la Universidad de Heidelberg, Alemania. El programa se centra en una plataforma web a la cual los pacientes entran para responder cada dos semanas un cuestionario de síntomas de depresión (PHQ-9), y recibir de vuelta una retroalimentación según los resultados. Cuando el sistema detecta un agravamiento de síntomas genera una alerta que le indica a la persona que debe contactar a su terapeuta.

Un equipo de MIDAP, liderado por la Dra. Carola Pérez, hizo un primer estudio de factibilidad de esta versión adaptada para Chile, y en 2017 comenzó otra investigación para evaluar su efectividad como complemento a la terapia convencional, en comparación con un grupo-control (“Efectividad de una intervención vía internet para el mejoramiento de la depresión: Hacia el mejoramiento de la gestión de la depresión”, Proyecto FONIS 6I0173). El objetivo es ver si este apoyo tecnológico mejora la adherencia al tratamiento de pacientes adultos con depresión, reduce sus síntomas y mejora su calidad de vida. Y aunque aún falta un año para terminar el estudio, ya hay algunos indicios valiosos.

“Los componentes más destacados o que las personas más rescatan de la plataforma es la idea de que alguien los cuida, que hay alguien al otro lado que está preocupado por ellos”, explicó la Dra. Pérez. “En ese sentido ¿cómo logramos que esta plataforma dé más cuenta del establecimiento de una relación, pese a que sea una herramienta tecnológica? Creo que eso podría ayudar a potenciar su uso.”

Telemedicina y enfermedades AUGE

Considerando que la teleconsulta ya está aceptada como mecanismo válido para cumplir con las Garantías AUGE en Salud Mental, el uso de tecnología para atención a distancia tiene ahora un importante incentivo.

“Hay distintas formas de ver la e-mental health”, dice el Director de Investigación de MIDAP, Dr. Alex Behn. “Una puede ser para atender a pacientes que no podrían llegar a servicios si no fuera con estrategias de intervención por telemedicina, es decir, dar cobertura. Este es un problema clásico que podría verse beneficiado con telemedicina: llegar a pacientes que están en Aysén, en el norte, en lugares donde claramente hay poca cobertura de salud mental, y uno puede pensar en estrategias de telemedicina ahí, ya sea como consultivos para los equipos tratantes, que no necesariamente tienen la formación de la especialidad porque son de Atención Primaria, por ejemplo, para apoyar en manejo psicoterapéutico o de fármacos más complejos para depresión. Y el otro aspecto es tratamiento directo a pacientes.”

Natalia Dembowski, asesora del Departamento de Salud Mental del Ministerio de Salud –invitada especial a esta Reunión Ampliada de MIDAP- dijo que “el principal desafío tiene que ver con desarrollar protocolos específicos de atención en salud mental, tanto para la consulta individual como para la consultoría misma a distancia. O sea, quiénes son susceptibles de acceder a la telemedicina y quiénes no, en función de variables individuales como de variables clínicas. Hay algunos criterios de edad, por ejemplo, que pueden ser relevantes, hay criterios de escolaridad, de familiarización con el uso de tecnología, hay criterios de los cuadros clínicos, de determinada intensidad de síntomas o no. Todo eso no lo tenemos explorado”.

Por mientras, la investigación en e-Mental-Health avanza. Y a los estudios que MIDAP ya tiene en marcha siguen sumándose otros: por ejemplo, investigadores de nuestro instituto acaban de postular a un estudio conjunto con científicos de Alemania para ver si la psicoterapia normal puede mejorar sus resultados cuando se usa estrategias de diagnóstico más sofisticadas utilizando…el teléfono celular.

2018-10-11T09:11:50+00:00 Jueves, 11 octubre 2018|